El 25 de agosto de 1858, después de unas lluvias torrenciales, Francisco y María pasean por el camino que une Toledo con el pueblo de Guadamur. En el suelo, entre el hueco de unas losas, ven brillar algo que las lluvias deben haber dejado al descubierto. Dentro de una gran urna de argamasa de 70 por 70 cm y 1,6 m de alto, un tesoro: coronas de oro, piedras preciosas, perlas, nácar, vidrio, cruces, cálices y otros objetos también de oro… y gemas, más gemas. Acaba de tener lugar uno de los descubrimientos más importantes para el conocimiento del arte y la cultura hispanovisigoda: el hallazgo del tesoro de Guarrazar.

Poco más tarde, muy cerca, un vecino llamado Domingo encuentra un lote similar en una pequeña huerta. Se difunde entonces la noticia de los hallazgos y tiene lugar una intensa rebusca por parte de varios vecinos. La mítica fantasía de encontrar un antiguo tesoro musulmán, que tantos toledanos han tenido en ocasiones, parece convertirse en realidad.

Foto © www.guarrazar.com

El primer lote

De su hallazgo, Francisco Morales desarticuló muchas de las joyas y vendió fragmentos y componentes en viajes frecuentes a los obradores de plateros toledanos. El francés A. Herouart, profesor en Toledo y amigo de Morales, adquirió las alhajas que este aún tenía en su poder. Herouart vendió las joyas a un diamantista, José Navarro, quien recompuso algunas coronas, rescatando lo que aún no habían fundido los plateros de Toledo.

En 1859 Navarro viajó a París y negoció la venta de las ocho coronas y seis cruces pendientes al Gobierno francés. El conjunto fue expuesto en el Museo Nacional de la Edad Media de París. La venta se publicó en varias revistas galas.

El rápido eco de la noticia desató en España la intervención de la Comisión Provincial de Monumentos, primero, y del Gobierno de la nación, después, que inició la rápida reclamación diplomática, una investigación judicial y excavaciones arqueológicas en el lugar. En 1941 se hizo un canje de obras entre las que se entregaron a España seis de las nueve coronas que  integraban el conjunto. Hoy están en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

El segundo lote

El segundo conjunto lo mantuvo oculto la familia de Domingo de la Cruz durante más de dos años, durante los cuales llegaron a desmontar y vender más de tres cuartas partes de las piezas. Finalmente, en 1861, entregaron a la reina Isabel II las pocas piezas que quedaban, entre ellas una corona ofrecida por el rey Suintila, cuyo lamentable destino no había terminado: fue robada de la Real Armería del Palacio Real en la noche del 4 de abril de 1921 y jamás se pudo seguir su rastro.

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Fotografía de finales del siglo XIX en la que aparece el lote del tesoro donado por Domingo de la Cruz a la reina Isabel II.

El yacimiento

En 2013 se iniciaron las actuales investigaciones arqueológicas, encuadradas dentro del proyecto Guarrazar: arqueología y nuevos recursos.

El denominado yacimiento de Guarrazar abarca las zonas de aquellos terrenos que se consideran más importantes, si bien existen otras zonas con vestigios que hacen que el yacimiento sea más extenso (supera las 40 hectáreas). El recinto lo conforman cuatro parcelas de propietarios particulares y una parcela propiedad del municipio de Guadamur, con quienes se ha firmado un convenio de cesión de uso para actividades relacionadas con la arqueología.

El arqueólogo del yacimiento, Juan Manuel Rojas, explica que tenían la sospecha, ahora confirmada, de que el tesoro encontrado en 1858 pertenecía a un santuario que, al igual que otros de la antigüedad, recibía peregrinos. De ahí el tamaño de la basílica que están descubriendo. Lo que todavía se desconoce es cómo se originó el santuario, que tiene restos de época prerromana y romana aunque es en la etapa visigoda cuando adquiere “mayor importancia”.

Se pueden concertar visitas al yacimiento: 635 900 123 / info@guarrazar.com

Para completar el viaje, en Guadamur está el Centro de Interpretación “Tesoro de Guarrazar” en el que se exponen réplicas de las coronas y se explica, mediante paneles, la historia del descubrimiento en el año 1858  y la historia de los últimos días del reino visigodo de Toledo.

El tesoro

El origen del tesoro sigue siendo incierto: ¿era una ofrenda regia a la basílica de Guarrazar u orfebrería procedente de las iglesias de Toledo? Sea como fuere, estas piezas son claves para entender la riqueza de la cultura visigoda y se puede afirmar que conforman el mayor exponente de orfebrería visigoda de Europa.

A pesar de su importancia, hasta 1995 no se inició su estudio mediante métodos científicos. En la investigación participó un importante equipo multidisciplinar de Bélgica, España y Francia, dirigidos y coordinados por el CSIC. Entre los interesantes resultados de esta investigación se han podido conocer aspectos relacionados con la composición de los metales y las técnicas de su elaboración, así como el origen de las gemas.

El Tesoro de Guarrazar contiene 243 zafiros azules (cuyas características los hacen procedentes de la antigua Ceilán, hoy Sri Lanka), 3 cordieritas azules (iolitas), 14 esmeraldas, 1 aguamarina, 2 adularias (piedras de luna), 21 cuarzos amatista, 9 cuarzos hialinos, 6 calcedonias azuladas, 169 perlas, 154 piezas de nácar, 56 vidrios artificiales verdes, 26 vidrios artificiales azules, 2 pardo-anaranjados, 26 de color indefinido, 1 rojo y muchas piezas diminutas de granate piropo-almandino.

Dónde están las piezas

Hoy, tras numerosos avatares, las joyas remanentes del Tesoro de Guarrazar se conservan en tres lugares diferentes.

El Museo de Cluny parisino guarda tres coronas: la de Sonnica –con cruz pendiente–, otra decorada con arquillos y la tercera de retícula abalaustrada, una cruz colgante, la R pendiente de la corona de Recesvinto, otros dos colgantes y cuatro elementos de suspensión.

En el Palacio Real de Madrid aún quedan, procedentes del segundo lote, la corona del abad Teodosio, la cruz del obispo Lucecio, una esmeralda grabada, además de pedrería y colgantes desprendidos.

Foto © www.turismo-prerromanico.com

En el Museo Arqueológico Nacional de Madrid se conservan las alhajas devueltas por Francia en 1941, que son seis coronas (la de Recesvinto, dos de lámina de oro con decoración repujada y tres de retícula abalaustrada y cuatro cruces pendientes); además, existe un conjunto de elementos sueltos: el brazo de gran cruz, el Alfa colgante y otros fragmentos y piedras sueltas.

Foto © www.turismo-prerromanico.com

Más información

→ Web oficial http://www.guarrazar.com/

→ Escucha un programa especial del programa «Ser Historia» de la Cadena Ser
http://cadenaser.com/programa/2015/03/09/ser_historia/1425888038_406999.html

→ Museo de la cultura visigoda en Toledo
http://www.patrimoniohistoricoclm.es/museo-de-los-concilios/el-museo/

Un recorrido por la historia del pueblo visigodo por la provincia de Toledo

→ Foto principal vía www.turismo-prerromanico.com

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