Miguel de Cervantes rindió tributo a Toledo en varias de sus obras. Su amor por esta ciudad es de sobra conocido y es un hecho que su vida estuvo íntimamente ligada a ella. Pero también es intensa su relación con otros lugares de la provincia: en Esquivias se casó con la que fue su gran amor; de El Toboso es Dulcinea, arquetipo universal de amor platónico; los famosos molinos son de indudable inspiración manchega…

Os invitamos a recorrer rincones que marcaron la experiencia vital del genio y, de alguna manera, impregnaron su obra.

Empecemos en Esquivias, a tiro de piedra entre Madrid y Toledo. Cervantes llega con 38 años y aquí conoce a Catalina de Salazar y Palacios, vecina de la localidad, con quien se casa el 12 de diciembre de 1584. En la iglesia se conserva el Libro de Matrimonios donde queda documentado el enlace.

Catalina era sobrina del hidalgo Alonso Quijada Salazar, en quien algunos investigadores han visto inspiración para el inmortal héroe literario de Don Quijote. Don Alonso, que era una persona muy dada a la lectura de libros de caballerías y terminó profesando como fraile en el convento de San Agustín de Toledo, cedió parte de una casa de su propiedad para que viviera el matrimonio: una típica casona de dos plantas, con patio empedrado al que se accede por un portalón, con techos de vigas vistas, así como puertas con herrajes y rejas en las ventanas… que aún hoy podemos ver. Esquivias ha conservado a lo largo del tiempo esta ilustre mansión y hoy es sede de la Casa-Museo Cervantes. No falta en ella una típica bodega –los vinos de este rincón toledano siempre han sido muy apreciados, tanto que en tiempos de don Miguel estaban reservados para la Casa Real y la nobleza–.

Entre otras cosas, se exponen varias ediciones de la obra inmortal de Cervantes, El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, traducidas en diferentes lenguas, además de una edición facsímil del mismo, dos ediciones originales de la La Galatea, y una reproducción del manuscrito de El trato de Argel.

Desde el año 1979, de forma ininterrumpida, se celebran a mediados de diciembre las Jornadas Cervantinas en conmemoración de aquella boda de Miguel de Cervantes Saavedra con Catalina de Salazar y Palacios. Con el impulso de la Sociedad Cervantina de Esquivias y la entrega e ilusión de los vecinos, tienen lugar una amplia variedad de actividades: presentaciones y lecturas de libros, visitas escenificadas, conferencias, obras de teatro, conciertos, talleres, mercadillos o degustaciones gastronómicas.

Más información en esquivias.es

A poco menos de 10 kilómetros se levanta el núcleo urbano de Illescas. Pasar por allí en sus trayectos entre Esquivias y Toledo era algo obligado. En la plaza de Infanzones parece que nuestro protagonista llegó a pasar algunas jornadas a la sombra de su centenario olmo. Imprescindible acercarse al Hospital de la Caridad donde se encuentran cinco lienzos de El Greco.

La cercanía con Toledo conduce a Cervantes en numerosas ocasiones a la capital castellanomanchega. Llegaría a pasar allí algunas temporadas en una casa del barrio de Andaque, muy cerca de las aguas del Tajo, donde antaño trajinaban las antiguas tenerías árabes. La bulliciosa vida de la ciudad imperial le permitió tratar con comerciantes, caballeros, soldadesca, clérigos y pícaros. De todos ellos tomó buena nota para sus obras, dejándonos retazos de ellos en La ilustre fregona –ambientada en la famosa Posada del Sevillano, muy cerca de la toledana Plaza de Zocodover y hoy desaparecida, aunque en la fachada del actual edificio (en la calle Cervantes) se conserva una placa que hace referencia a este episodio-, La Galatea, Rinconete y Cortadillo, La fuerza de la sangre, Los trabajos de Persiles y Segismunda, Viaje del Parnaso y, como no, en El Quijote.

Su gran homenaje a Toledo consistió en dedicarle, prácticamente íntegro, el capítulo IX de El Quijote, donde la ciudad aparece como el escenario del hallazgo del manuscrito de Cidi Hamete Benengeli, origen idealizado de las aventuras del Ingenioso Hidalgo.

Cervantes no quiso desvelarnos dónde nació don Quijote, pero sí proclamar que la historia del Ingenioso Hidalgo nació en Toledo. Encontramos placas conmemorativas en aquellos lugares relevantes de la ciudad y una estatua de don Miguel a los pies del Arco de la Sangre como recuerdo.

En su obra póstuma, Los Trabajos de Persiles y Sigismunda, Cervantes dedica a Toledo el mayor de sus elogios en boca de uno de los personajes: «¡Oh, peñascosa pesadumbre, gloria de España y luz de sus ciudades!».

Devolverle a Cervantes todos estos homenajes es imposible. Quizás el mejor sea simplemente leerle.

Desde Toledo, hacia el sur, por la autovía de Los Viñedos, llegamos a las tierras quijotescas por antonomasia: a La Mancha. Son estas planicies de viñedos, olivares y trigales, las sierras del sur, los cerros, castillos, ventas y lagunas de La Mancha los escenarios de las andanzas de Don Quijote y su fiel Sancho Panza. Casi todo en esta comarca rezuma sabor cervantino. Estamos en una geografía que encierra también los más emblemáticos espacios quijotescos: blancos molinos, llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas salpicadas de añil, pueblos de silenciosas calles, sobrios caseríos, verdes viñedos sin fin y singulares lagunas. Localidades como Consuegra, Madridejos o Tembleque son indispensables en el universo y la imaginería cervantina.

En Madridejos se celebran cada año las Jornadas Quijotescas, y podrás encontrar el famoso Molino del Tío Genaro, uno de los escasos ejemplares de molino de viento que persiste de la época en que Cervantes escribió El Quijote.

Comenzó nuestro viaje con el amor de la vida de Cervantes: Catalina y Esquivias.
Lo terminamos con el amor platónico por antonomasia, el de don Quijote: la sin par Dulcinea.

Indispensable visitar El Toboso, patria natal de Dulcinea, la cuna del amor. Como ya os contamos con más detalle en otro post, aquí encontramos la Casa Museo de Dulcinea, en un típico caserón manchego que recrea la época de Cervantes, y el Museo Cervantino. Cada mes de abril, desde hace 26 años, tienen lugar las Jornadas Cervantinas.

¡Buen viaje y buena suerte!

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