El territorio de Madridejos es en general llano… excepto en el sur, donde, a 15 km, encontramos la sierra de Valdehierro, enclavada dentro de la sierra del Reventón, ancho conjunto montañoso perteneciente a las estribaciones orientales de los Montes de Toledo. Para llegar allí existe una pista asfaltada que sale desde el pueblo por la calle de las Sierras.

El enclave de esta sierra es privilegiado, además de por su flora y fauna, por servir de frontera en distintos aspectos: entre dos comarcas naturales, Montes de Toledo y La Mancha; entre dos provincias biogeográficas: Provincia Luso-Extremadurense (Sector Toledano-Tagano) y Provincia Castellano-Maestrazgo-Manchega (Sector Manchego); y frontera entre dos regiones edáficas: suelo ácido (Montes de Toledo) y suelo básico (La Mancha).

El sendero es un recorrido sencillo que no afronta grandes desniveles, adecuado para BTT porque todo el recorrido es por pista, salvo un pequeño tramo. Circular, 14 km, supone unas 4 horas andando si se hace entero. El Aula de Naturaleza de Valdehierro y su área de recreo nos puede servir de punto de reunión y de descanso.

Desde allí recorreremos preciosos parajes en un entorno siempre de sierra de baja altura, pero cambiante. En el pinar tenemos coscoja, encina, jara blanca, jara pringosa, pino carrasco, pino piñonero, gamón, aulaga, jaguarzo morisco, lavanda, romero, mejorana, quejigo. En la zona de ribera, retama, majuelo, torvisco, cornicabra, escaramujo, acebuche, zarza, aladierno. En el ascenso, olivilla, enebro, madroño, madreselva, arce de Montpellier, roble, tilo, fresno, rusco.

Hay varios puntos de interés: los porches de Castrola (antiguas viviendas de trabajadores agrarios), el cerro Mingoliva (preciosas panorámicas), la ermita de Valdehierro, la chopera de Valdehierro y los restos del Chopo Centenario… Aunque en la actualidad está prácticamente seco, se trata del ejemplar de chopo más viejo de Castilla-La Mancha de su especie, con más de 100 años y 26 metros de altura, se alzaba majestuoso entre una alameda de chopos canadienses de repoblación.

Pero entre todas las pequeñas paradas destaca la pequeña ascensión a la Cueva de Castrola, llamada así en recuerdo de uno de los bandoleros más temidos de los Montes de Toledo durante el siglo XIX, Isidoro Juárez Navarro, apodado Castrolas, y que se refugió en este abrigo, dicen, 8 años.

La subida a la cueva es la parte más exigente del paseo (no es ciclable), al principio progresiva, más marcada posteriormente, atravesando un pinar de pino resinero. Al dejar el pinar, el ascenso continúa por pedriza y llegaremos a la cueva, con una altura aproximada de metro y medio y de reducidas dimensiones. Un poco más arriba podremos tener una extensa panorámica de toda la zona. En otoño, en los alrededores de la cueva brillan las intensas y cálidas coloraciones de los caducifolios. En primavera, si el año haya sido lluvioso, corre el agua.

“Senderos de Toledo” es un proyecto de la Diputación de Toledo para difundir el conocimiento de los entornos naturales e históricos de la provincia a través de la creación de itinerarios para la práctica del senderismo. Todos los itinerarios incluidos en el proyecto están señalizados en base a la normativa de senderos de la Federación de Deportes de Montaña de Castilla-La Mancha.

Consulta o descarga folleto y track aquí.

¡Buen viaje y buena suerte!

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