Un viaje de 200 km por paisajes y rincones de gran variedad, atravesando los Montes de Toledo y algunas zonas del valle del Tajo y la Jara. Se haga a pie, en bici o coche, con toda seguridad nos colmará de buenas sensaciones cuerpo, mente y espíritu.

Son varios los caminos que atraviesan nuestra provincia hasta Guadalupe. Hoy nos vamos a centrar en el que sale desde Toledo capital y atraviesa los Montes de Toledo, y, más concretamente, en una de sus variantes que transita exclusivamente por carretera; un camino heredero de la calzada que unía la antigua Toletum con Emerita Augusta (Mérida), junto con otra vía secundaria que llegaba desde Talavera de la Reina hasta Puerto de San Vicente.

Para ponernos en contexto, esta es (muy resumida) la tradición: a finales del siglo XIII o principios del XIV, un pastor encontró una imagen de la Virgen en el río Guadalupe, en las profundas sierras de Las Villuercas (al este de Cáceres, lindando con Toledo). Allí se estableció un santuario para recibir peregrinos y adorar la imagen; en torno a él, poco a poco se formó un asentamiento (el actual pueblo de Guadalupe).

El rey Alfonso XI de Castilla y de León impulsó la construcción del Monasterio de Guadalupe en el año 1337. Desde entonces, el número de peregrinos creció vertiginosamente: llega a convertirse en el centro de peregrinación más importante después de Santiago. Si para la tradición católica Santiago es el patrón de España, la Virgen de Guadalupe es la «patrona de todas las tierras de habla hispana y reina de las Españas». Inevitablemente, para tal destino se fue creando una extensa red de caminos.

Puente de San Martín (Toledo) © Dan Vaquerizo

La ruta que proponemos empieza en Toledo, concretamente en el puente de San Martín, desde el que se contempla una vista magnífica de la ciudad. Siguiendo la carretera CM-401 llegamos a Guadamur: obligatorio es visitar su castillo. Esta fortaleza es un magnífico ejemplo, bien conservado, de los castillos residenciales del siglo XV propios de la provincia toledana. En él vivieron Felipe El Hermoso y Juana La Loca y pasaron el Cardenal Cisneros, Carlos V y la Princesa de Éboli. Para visitarlo, se recomienda concertar cita previa en el 925291560 o escribiendo a turismo@guadamur.es

Castillo de Guadamur

Retomando el camino llegamos a Polán y, llaneando, cruzamos Gálvez, villa de antiguas reminiscencias árabes. En su iglesia (S. XVI) destaca el artesonado y la torre cuadrangular.

Desde Gálvez, la carretera sube y baja hasta que vemos erguidas sobre un risco las ruinas del castillo de Dos Hermanas, justo antes de llegar a Navahermosa. La carretera sigue y, a 3 kilómetros, a la izquierda, se observa el puente viejo de las Majadillas que tantas veces cruzaron los peregrinos que se dirigían a Guadalupe.

Castillo de Dos Hermanas, Navahermosa

Ya en plenos Montes de Toledo, el paisaje es de singular riqueza florística, densamente accidentado por relieves montañosos de mediana altitud, un hábitat especialmente protegido para el lince y aves como el águila imperial o el buitre negro.

Entramos al poco en la Jara un territorio de grandes cotos de caza, ganadero y apícola, en el que se alternan las sierras boscosas con las rañas esteparias. Continúa la ruta hacia Los Navalmorales, municipio que hasta el 1835 lo componían dos poblaciones distintas, Navalmoral de Pusa y Navalmoral de Toledo. Prueba de ello es que hoy en día está formado por dos grandes barrios divididos por la constante corriente de agua del arroyo Navalmorales. Desde el cerro Santo podemos disfrutar de las magníficas vistas de la Sierra de Gredos, valle del Tajo y los Montes de Toledo. Desde aquí, en el camino hacia Santa Ana de Pusa, tendremos inmensas panorámicas que limitan con las laderas de Gredos.

Santa Ana de Pusa

En Alcaudete de la Jara destaca su robusta iglesia parroquial, considerada «la Catedral de la Jara». A la llegada a Alcaudete se enlaza con la carretera que viene de Talavera y, a pocos kilómetros, se presenta Belvís de la Jara, otro gran pueblo jareño cuyas fértiles vegas están regadas por el río Tamujoso. Desde aquí, la carretera se hace más sinuosa, de subidas y escarpes, pasando por el río Uso, ofreciendo bellas panorámicas, por las estribaciones de la sierra jareña donde estaban las históricas minas de oro, según los historiadores romanos, hasta llegar a La Nava de Ricomalillo.

Alcaudete de la Jara

Finalmente, El Campillo de la Jara y Puerto de San Vicente nos sirven de agreste puerta de salida de nuestra región y de entrada a Extremadura: apenas quedan ya 40 km para llegar a Guadalupe y su Real Monasterio, joya histórico artística y Patrimonio de la Humanidad.

¡Buen viaje y buena suerte!

Existen doce caminos que utilizan los peregrinos para llegar a Guadalupe, de los cuales el camino de Guadalupe, el camino de Los Montes de Toledo, el camino de La Jara, el Camino Real y el camino de los Jerónimos discurren por la provincia de Toledo.
Más información en http://caminosaguadalupe.com/

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