De la diosa Ceres a la Virgen del Prado

Los historiadores coinciden en afirmar que, donde hoy se levanta la basílica de Nuestra Señora del Prado, existió un templo romano dedicado a Ceres, diosa de la naturaleza y la agricultura a quien se realizaban ofrendas cuando llegaba la primavera. Mujeres engalanadas llevaban al templo los frutos del campo en cestas adornadas con flores. A estas cestas se las denominaba munda [mondas] cereris.

Se desconoce el origen exacto de la Fiesta actual, pero, teniendo en cuenta esos datos y que Talavera es históricamente zona agrícola y ganadera, no cabe duda de que su germen es aquel templo y aquellas ofrendas. Las Mondas se convierten así una de las fiestas más antiguas de España.

Pero siguiendo con la Historia… siglos después, como no podía ser de otra manera, aquellas costumbres de origen romano fueron cristianizadas. En el año 602 d. C. el rey visigodo Liuva II regaló a la ciudad la imagen de la Virgen del Prado y a ella se realizaron las ofrendas desde entonces.

La fiesta actual mezcla aún ambas tradiciones: la romana y la cristiana.

Fiesta de la comarca

Es obligado resaltar el carácter de «fiesta de la comarca» que tiene las Mondas: es la fiesta de Talavera, pero también de los lugares de su antigua tierra –tradicionalmente, tierras de más allá de la sierra de San Vicente (entrando incluso en Ávila), más allá de Campana de Oropesa y la Jara, incluso Anchuras (ya entrando en Ciudad Real y Cáceres)–.

La celebración conecta íntimamente con el sentir de la ciudad y de dichos pueblos, y hace patente la vinculación y hermanamiento de Talavera con su entorno. El intercambio de bastones de mando entre alcaldes, acto importante del día de Mondas, simboliza todo ello y, también, un sentimiento de agradecimiento por otro hecho histórico: la peste de 1507 obligó a un éxodo total desde la ciudad a otras localidades vecinas.

Los actos

La Mondas comienzan el Domingo de Resurrección con el tradicional Pregón del Leño Florido: el alcalde, desde el balcón del ayuntamiento, procede a su lectura, invitando a los talaveranos y visitantes a participar y disfrutar de todos los actos. Tras esto, se realiza la «quema de Judas» y un festival de bailes folclóricos; los distintos ediles se trasladan a sus barrios para difundir el mensaje del pregón y así… comienza una intensa semana de festejos que concluirá con el Cortejo de Mondas.

Esa semana incluye gran variedad de actos lúdicos y culturales, desde fiestas populares por barrios o conciertos y correrías de gigantes y cabezudos hasta encierros taurinos. Un resumen y compendio de aquellos inacabables festejos que en los siglos XVI, XVII y XVIII llenaban los quince primeros días de Pascua Florida.

Hasta el sábado siguiente. El día grande. El día de Mondas, cúlmen de la Fiesta. Y en él, su acto central: el Gran Cortejo de Mondas.

En plena plaza del Pan, un mayordomo a caballo da un aldabonazo en las puertas del ayuntamiento. Se abren las puertas, sale el alcalde, ata la bandera y da por comenzado el desfile. Hasta la basílica del Prado, el Cortejo discurrirá por calles abarrotadas de gente –de la ciudad y de la comarca– que aplaude y aclama incesantemente a las 3000 personas y 75 agrupaciones folclóricas que suelen conformar el cortejo.

Abren el Mayordomo Abanderado y los Alguaciles y Maceros, todos a caballo. Siguen Caballeros de la Antigua Nobleza, que enarbolan pendones con escudos de armas, los Caballeros de la Virgen del Prado y representación de los Gremios Antiguos y Oficios.

Cuatro espectaculares carrozas conforman la esencia del significado y antigüedad de las Mondas y sus dos mil años de historia: una sobre la época romana, otra que simboliza la época visigoda, otra los días de dolor (la peste de 1507) y otra de la Hermandad de caballeros de la Virgen del Prado. A estas, que se mantienen cada año, se suelen añadir hasta cuatro y cinco más cuya temática varía.

Detrás, una extensa comitiva, vecinos de la comarca de Talavera y más allá que acuden con sus propias mondas y carretas, ataviados con los trajes típicos de cada localidad. Difícil e injusto destacar unos de otros.

La mención especial, siempre, es para Gamonal, localidad vecina a Talavera de la Reina, que interviene de forma constante en Las Mondas desde el siglo XVI. Una soldadesca formada por jóvenes alabarderos abre paso al pequeño carro que porta la ofrenda de este municipio. Tirado por dos carneros y engalanado con banderas y diversas hierbas aromáticas, este (ya) emblema de la fiesta cierra el cortejo multitudinario.

En la basílica de la Virgen del Prado culmina el cortejo con elementos que concentran la simbología de la fiesta: entran gradualmente los representantes de pueblos y asociaciones del desfile, las mondas u ofrendas que cada pueblo trae; ya dentro, se realiza el citado intercambio de bastones de mando.

Por las calles, primero, y luego delante del altar de la Virgen del Prado, talaveranos y comarqueños ofrecen a la virgen, como antaño lo hicieran a la diosa Ceres, los primeros frutos del campo.

Así son Las Mondas: alegría, cultura, memoria; la esencia de cómo han sido y cómo han evolucionado estas tierras y estas gentes.
Fueron declaradas de Interés Turístico Nacional en enero de 2010.

Toda la programación de Mondas 2018 aquí.
Más información en
https://www.turismotalavera.com
Recomendación: el Museo Etnográfico de Talavera de la Reina dedica una de sus 4 salas exclusivamente a Las Mondas.

¡Buen viaje y buena suerte!

 

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