Seguimos buscando castillos. Nuestra primera salida fue hacia el oeste, por las tierras de Torrijos, Talavera y Campana de Oropesa. Hoy sin embargo, aunque partimos también desde la capital, seguiremos la cara sur del Tajo hacia los Montes de Toledo.

Para empezar, nos entretendremos en la misma capital visitando el castillo de San Servando. Allí está, al otro lado del Tajo, frente al puente de Alcántara, esta fortaleza del siglo XIV, construida sobre un castillo anterior de origen musulmán –del que aún quedan los cimientos– que a su vez fue construido sobre una iglesia visigoda, y esta sobre otra fortaleza anterior romana, como lo atestiguan los restos de su argamasa. En cualquiera de los casos, su situación estratégica entre la ciudad y la gran vega regada por el Tajo, en la única salida hacia el sur peninsular, ejerció una función de control sobre esta entrada y salida de Toledo. En 1945 fue reconstruido, instalándose en su interior primero un colegio y luego una residencia estudiantil; hoy en día se emplea como albergue juvenil. Desde entonces está en buen estado de conservación. El acceso al exterior es libre, pero para poder ver el interior hay que pedir permiso. Toda la información, en su web.

Más cerca de Toledo, en Guadamur, sobre una suave colina, nos encontramos con el castillo construido por don Pedro López de Ayala, conde de Fuensalida. Esta fortaleza es un magnífico ejemplo, bien conservado, de los castillos residenciales del siglo XV propios de la provincia toledana. En él vivieron Felipe El Hermoso y Juana La Loca, por él pasaron el Cardenal Cisneros, Carlos V y la Princesa de Éboli. Es de propiedad privada y se usa como vivienda. El acceso al exterior es libre, pero no el interior, que alberga una interesante colección de armaduras, tapices, cuadros y muebles de época.
Para visitarlo, se recomienda concertar cita previa en el 925291560 o escribiendo a turismo@guadamur.es

Del castillo de Polán sólo se conserva la fachada oeste, incompleta, y las fuertes torres de sus extremos, pero a juzgar por el tamaño de estos restos, debió un castillo de grandes dimensiones posiblemente construido a comienzos del siglo XII. La última información que se tiene sobre el castillo es del siglo XIX, siendo propiedad de los Marqueses de Cerralbo.

Hacia el sur, y una vez cruzado el valle del Tajo, por un estrecho camino llegamos al colosal castillo de San Martín de Montalbán, el castillo más grande de la provincia de Toledo y una de las fortalezas más impresionantes de toda Castilla-La Mancha. Lo que aquí vemos es el amurallamiento completo de lo que iba a ser una población de cierta importancia. Apenas hay torres, ya que el terreno es de por sí casi inexpugnable: en lo alto un cerro sobre el río Torcón, cortada la roca a pico sobre el valle, sirviendo el barranco de defensa natural. La fortaleza, que fuera propiedad de la Orden del Temple, conserva uno de los arcos góticos civiles más grandiosos de toda Europa. Su origen templario lo delatan también su foso, el torreón almenado y las torres albarranas. En el interior encontramos restos de la fortaleza musulmana original, mucho más pequeña, así como dos cisternas subterráneas.

Importante: a fecha de hoy, sabemos que el acceso está prohibido y se suspenden las visitas, tanto libres como guiadas. Patrimonio obliga a efectuar obras de consolidación de las partes que corren más riesgo antes de autorizar de nuevo el paso.

Malpica de Tajo

Construido al modo de los castillos-palacio franceses y quizás el mejor conservado de Toledo, ya que es uno de los pocos castillos españoles que han continuado habitados desde su construcción: se considera una primitiva fortaleza defensiva árabe del siglo X, aunque fueron los Gómez de Toledo sus primeros propietarios, en el siglo XIV, y sus descendientes quienes lo habilitaron como residencia; en el siglo XVII se acometió una importante reforma en su interior para transformarlo en palacio, momento en que se abrieron las ventanas de sus muros. Hoy en día sigue habitado. Sólo se puede visitar su perímetro exterior, aunque merece la pena. De planta cuadrada, está rodeado de un foso excepto en el lado protegido por otro «foso» natural: el río Tajo.

[Continuará…]

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