No es casual que nuestra comunidad lleve en el nombre la palabra “castilla”: Castilla-La Mancha está profusamente salpicada por la imponente silueta de grandes castillos. También lo está la provincia de Toledo, lo que tampoco es casualidad. Estas tierras fueron frontera entre cristianos y musulmanes durante siglos, en un estado de guerra y enfrentamiento casi constante; la ciudad de Toledo fue la capital del mayor imperio del mundo, el de Carlos V, durante buena parte del siglo XVI; sede de disputas entre nobleza y monarquía hasta bien entrado el Renacimiento… castillos, murallas, atalayas y torres vigías o defensivas, algunos en privilegiados enclaves naturales, son hoy un recuerdo de todo ello. Visitarlos es, pues, viajar a aquellos tiempos.

«Os proponemos tres rutas en busca de los castillos más impresionantes.
Hoy, hacia el oeste, por las comarcas de Torrijos, Talavera y Campana de Oropesa.»

En nuestra provincia encontramos algunos castillos de gestión pública y otros de propiedad privada; algunos abiertos a las visitas, otros no; unos en buen estado de conservación y reforma, otros que apenas mantienen en pie algún muro o torre… pero, sea como sea, todos desprenden una belleza particular e imponente por la historia que esconden, por los personajes que lo habitaron, por el ambiente legendario que se respira, por el lugar en que se hallan.

En tres entregas, os propondremos tres rutas, en tres direcciones diferentes, todas con Toledo como punto de partida, que nos permitirán visitar, si no todos, sí los castillos más destacados de la provincia.

El primer recorrido que hoy proponemos nos lleva hacia el oeste atravesando las comarcas de Torrijos, Talavera y Campana de Oropesa.

A 25 km de Toledo, el castillo de Barcience, del s. XVI, se puede visitar (aunque es una propiedad privada) accediendo a través de una pista de tierra por un pequeño pinar. La parte mejor conservada es la torre del homenaje, pero el interior se halla completamente en ruinas. En su muro exterior hay grabado un enorme león rampante, el emblema de la familia Silva, condes de Cifuentes, que por sí mismo merece la visita. Ha sido utilizado principalmente y a lo largo de los siglos como mansión señorial.

El castillo de la Vela, en Maqueda –sólo visitable por fuera– fue reconstruido y ampliado en el s. XV sobre una fortaleza árabe. El castillo se divisa fácilmente desde cualquiera de los caminos que nos acercan a Maqueda. Sus cuatro enormes paramentos rematados por almenas le confieren un aspecto clásico. Sus muros alcanzan 3,5 metros de espesor y está protegido por fosos en dos de sus lados. Ha sido sede del cuartel de la Guardia Civil hasta hace bien poco y en su interior se construyó hace pocos años un moderno edificio para albergar el Museo Nacional de la Guardia Civil (un proyecto inacabado): todo ello ha ayudado a su buen estado de conservación.

Levantado a 30 metros de altura sobre el río Alberche, estratégicamente situado entre Toledo y Ávila, se levanta el castillo de Escalona –es un castillo privado–, de estilo gótico y cuyo interior alberga un extenso palacio mudéjar. El edificio está dividido en dos cuerpos que ocupan aproximadamente la misma extensión. El primero de ellos se encuentra a la izquierda de la entrada y constituye la plaza de armas. Mide 110 metros en su eje mayor por 50 metros el menor, por lo que durante años ha sido usado como campo de fútbol local. Posee 3 aljibes. El segundo cuerpo se encuentra al sur del anterior y lo ocupa el palacio señorial construido por Don Álvaro de Luna. Está protegido por una barrera almenada que lo aísla del patio de armas, y tras la cual, cerrada con una puerta abierta en un torreón con aspilleras, hay un camino de ronda y otro foso, cruzado por un puente levadizo. La robusta torre del homenaje del palacio es la estructura que más destaca de todo el conjunto. Su planta es cuadrada, tiene 22 metros de altura, y está cerrada por un rastrillo y buharda. Estaba formada por diversos pisos y un sistema de accesos muy complicado que hacían muy difícil la entrada al recinto.

Uno de los mejor conservados de esta primera etapa es el castillo de Oropesa, hoy Parador de Turismo: lo podemos visitar de martes a domingo, de 9:00 a 14:00 por la mañana y de 16:00 a 19:00 horas por la tarde. Fue construido entre los siglos XII y XIII por los árabes, probablemente sobre una construcción romana anterior. En 1402 se construyó el nuevo castillo, que pasó a los duques de Frías junto con el condado creado en 1475. A éstos se lo compró el Ayuntamiento, que lo usó como coso taurino. Posteriormente fue adquirido por el Estado. Como curiosidad, su escalinata de piedra es única en España. Como especial recomendación, las espectaculares vistas de la sierra de Gredos que desde aquí se disfrutan.

El castillo es el epicentro de las Jornadas Medievales que se celebran en abril: más de 30.000 personas visitan la villa, las calles se llenan de puestos, actuaciones, pasacalles, competiciones, exhibiciones, talleres, torneos a caballo, música… visitantes y vecinos se mezclan en perfecta armonía, prácticamente todos vestidos de acuerdo a la época. 

[Continuará…]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *