“Desde lo alto de un antiguo cigarral, convertido en hotel, he contemplado enfrente Toledo en una tarde de abril. Veía, primero, el pardo hacinamiento de las edificaciones, y abajo, en el llano, el verde claro de los frutales entremezclados a los cinéreos olivos”.

Las palabras de Azorín, quien como muchos otros escritores pasaron por Toledo y convirtieron la ciudad en argumento o escenario de sus obras, descubren un aspecto de la capital de Castilla-La Mancha que para muchos pasa desapercibido: su paisaje y entorno natural.

El viajero que llega a Toledo lo hace buscando la esencia de una de las ciudades más bellas del mundo. Atesora un rico patrimonio artístico y cultural (comparable para muchos al de ciudades como Roma). Tiene una milenaria historia: fue ciudad romana (Toletum), capital de la España visigoda, importante núcleo musulmán (Tolaytola), ciudad de las Tres Culturas, ciudad imperial, sede de la Corte… Mezquitas, sinagogas, conventos, iglesias, ermitas, museos, palacios, casas nobiliarias, murallas, castillos… Su casco histórico (uno de los más extensos y mejor conservados del mundo) encierra un intrincado laberinto de estrechas calles, recoletas plazas, adarves, paseos y cobertizos que atraen cada año a millones de visitantes.

Hay tanto que ver, descubrir y disfrutar que para muchos pasa desapercibido el privilegiado entorno natural sobre el que se levanta la ciudad.

El casco histórico de Toledo se asienta en lo alto de un promontorio granítico rodeado por las aguas del Tajo. Al norte, en las fértiles vegas regadas por el río, se extiende la zona moderna. Son por tanto el Tajo y sus aguas protagonistas del paisaje de la ciudad. Un paisaje del que podremos disfrutar siguiendo algunas rutas asequibles para todos los públicos.

La senda ecológica

Saliendo del recinto amurallado, el viajero puede pasear por la Senda Ecológica que recorre la profunda hoz esculpida durante milenios en los graníticos farallones que se precipitan en las aguas del Tajo. En este escenario encontramos una fauna y flora típica de ribera. Es fácil observar el vuelo de gaviotas, cormoranes, garcillas, elegantes garzas reales o el del veloz y colorido martín pescador; acostumbrados a la presencia humana, también observaremos ánades reales, pollas de agua o fochas. Hasta 70 especies de ave tienen en este entorno su hábitat. Además, el paseo agradable y tranquilo nos permite tener una vista privilegiada y original de algunos de los puentes, murallas y edificaciones que se levantan en las laderas del prolongado meandro que rodea el casco histórico por el sur, este y oeste. Para los más atrevidos la Senda pasa, a la altura del Puente de San Martín, junto a la tirolina urbana más grande de Europa que cruza las aguas del Tajo.

La senda se ha ampliado en los últimos años aguas arriba, en un paseo (también apto para bicicleta de montaña) que recorre la vega del río en la zona conocida como la Huerta del Rey. Destaca en esta parte la belleza del Palacio de Galiana, una antigua almunia o palacio de recreo construida en el siglo XI por el Rey Al Mamun. Primorosamente conservado se puede visitar concertando cita previamente.

Los cigarrales

Un especial valor paisajístico encierra la zona conocida como los Cigarrales. Situada en la orilla sur del río, frente al Casco Histórico, estas onduladas colinas están tapizadas de olivos, albaricoqueros y almendros, entre los que se adivinan casas de recreo en su día ocupadas por la burguesía toledana. Hoy, junto a las edificaciones residenciales, se levantan coquetos y muy recomendables establecimientos hoteleros de líneas rústicas, pequeños vergeles de paz rodeados de bellos jardines, terrazas, fuentes… Para disfrutar de esta zona nada mejor que emprender la popular “vuelta al Valle”, un paseo que nos lleva desde el Puente de San Martín al Puente de Alcántara disfrutando de unas espectaculares vistas de la ciudad.

Miradores y paseos

Los miradores y paseos estratégicamente situados también permitirán al viajero disfrutar de la riqueza paisajística de la ciudad. Los miradores de la Granja y Virgen de Gracia, y el Paseo de Recaredo ofrecen una bella panorámica de las vegas del Tajo; el de San Cristóbal se asoma a la Judería; y desde el Paseo del Tránsito se aprecia la belleza de la zona de los Cigarrales.

¡Buen viaje y buena suerte!

 

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